Reflexiones sobre la LIJ – 1. ¿Comprensión lectora o desmoralización lectora?

Imagina que vas de despedida de soltero/a una noche, o que simplemente has quedado con amigos/as un día. Sin niños. Toda la noche charlando, riendo y tomando alguna que otra cañita.
Imagina que lo has pasado en grande, que es un recuerdo imborrable y que te hace sentirte conectada con esas personas, que el vínculo sigue ahí y que ha sido una noche inolvidable.

Entonces, de repente….¡HORROR!

 

Imagina que justo cuando vas a volver a casa aparece un señor con un cuestionario de 5 páginas para evaluar cómo ha ido la noche. Con preguntas del tipo ‘¿Qué ocurrió entre las 2 y las 3 a.m.? o ‘Haga un resumen de los personajes principales de la noche’, o todavía peor, ‘Escriba 10 motivos por los que considera que ha sido una noche positiva y haga una reflexión sobre los pros y contras de haber salido de bares’.

No tendría mucho sentido, ¿verdad?

Pues eso es lo que sienten algunos niños/as con determinados planes de trabajo en el aula sobre la literatura infantil. La experiencia, el disfrute y las sensaciones de leer un buen libro se ven anuladas por una planificación pedagógica posterior que ahoga esa sensación y la cambia por un desasosiego propio de asociarlo a una actividad escolar aburrida.

El academicismo se impone al gusto por la lectura, la escritura mecánica sustituye a la creatividad y, por tanto, el amor por la lectura se ve empañado por esta circustancia.

Entonces, ¿cómo podemos aprovechar la experiencia lectora para mejorar las habilidades lectoras del pequeño?

Todo lo anteriormente expuesto no quiere decir que no podamos aprovechar esta experiencia lectora para mejorar algunos aprendizajes. A continuación, os dejamos con 5 consejos para llevarlo a cabo de forma divertida, práctica y útil:

  • Realizar actividades en el entorno relacionadas con la temática del libro. Por ejemplo, si en la temática del libro el personaje principal es un animal, buscar información sobre el mismo, realizar salidas a parques naturales, etc… para favorecer el amor por la naturaleza, la conciencia ecológica y el desarrollo personal en el medio.
  • Teatralizar fragmentos de la lectura. La dramatización de un pasaje de la lectura (o del libro completo si es de corta extensión) tiene múltiples beneficios sobre el desarrollo del menor. Desde la mejora de las habilidades sociales hasta el desarrollo de la imaginación, aumento de la capacidad memorística, etc…
  • Realizar actividades plásticas relacionadas con el libro. Desde dibujar y colorear a los personajes principales hasta realizar collages sobre determinadas escenas, existen numerosas actividades plásticas muy divertidas y creativas para el menor que, a buen seguro, resultarán atractivas para los peques.
  • Crear relatos relacionados con el cuento que se ha leído. Existen múltiples opciones: contextualizar a los personajes en otro entorno, crear nuevas historias con los personajes, inventar finales alternativos…las posibilidades de esta opción son casi ilimitadas.
  • Comprensión lectora ‘pura y dura’. Podemos potenciar la comprensión lectora con preguntas o actividades sobre la lectura pero potenciando el componente lúdico, evitando cuestionarios interminables poco atractivos. Por ejemplo, realizar preguntas que empaticen con el niño (llevarlo a su experiencia personal), crear pequeños debates sobre cuestiones que plantee la lectura del libro, uso de recursos digitales, búsqueda de tesoro mediante pistas, incluir actividades de pasatiempos… se trata de enfocar este proceso de forma divertida para el menor, que suponga una experiencia motivadora y que lleve a los peques a buscar en la lectura una actividad placentera.

(click en la imagen para ver la animación interactiva de Martín Gris)

Esperamos que todas estas ideas puedan resultar útiles y que recordemos, siempre, que LEER ES UN PLACER

Y tú, ¿qué ideas añadirías a este listado?

 

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